martes, 15 de julio de 2014

Steve Burtt: Clavado a su padre

Conocemos muchos casos de jugadores que engendran a otros jugadores, estrellas que incluso dan paso con su mismo material genético a otras estrellas. Está bien, es lógico. Pero tanto paralelismo en las características de juego se ha visto muy pocas veces como en el caso de Steve Burtt padre y Steve Burtt hijo. Solamente tuvimos por aquí a este último, que todavía sigue como jugador bastante cotizado a nivel europeo. 

Uno de sus siete partidos en Menorca.

Ambos son, ante todo, anotadores impenitentes, cumpliendo a rajatabla el prototipo de que ven con gafas especiales el aro. Unas gafas de aumento, claro. El precio de ser tan bueno con el balón en las manos es que a veces se peca de individualismo. Pero el público disfruta con este personal, por descontado. 
 
Con Ucrania en el Eurobasket 2011.

Burtt padre (1,88) y Burtt hijo (1,85) tienen estatura de base, pero acabaron ejerciendo de escoltas. Es curioso que ambos escogiesen la misma universidad, Iona, donde uno intentó quitarle al otro el récord de puntos, no consiguiéndolo. El progenitor tuvo una carrera algo controvertida: después de entrar y salir de la NBA (101 partidos en cuatro equipos y temporadas distintas) y un problema por posesión de drogas en Grecia, se hizo adorar en Italia, sobre todo en Trieste. Es impresionante que en seis temporadas en la Serie A alcanzase una media de 28,2 puntos, con un tope en un encuentro de 46 (dos veces). 
 
Steve Burtt padre.

‘Junior’, al que tuvo con 22 años, fue descartado en la Summer League para acceder a la mejor liga del mundo y lleva desde el 2006 ofreciendo sus servicios al mejor postor en el ‘Viejo Continente’: Grecia, Portugal, Italia, Israel (máximo anotador en la 2007-08), Chipre, Ucrania, Turquía y Rusia, donde ha concluido la última campaña en el Spartak de San Petersburgo. En Ucrania consiguió la nacionalización y ha jugado con el equipo nacional en algún Eurobasket. 
 
Su (breve) momento español fue a finales de la 2008-09 en Menorca, que intentaba desesperadamente salvar la categoría. No lo consiguió. Él promedió 13 puntos en 25 minutos antes de ser cortado a falta de dos jornadas. Pese a ello, le gustó estar en lo que considera “una de las mejores ligas, con los mejores aficionados de Europa”. “Había mucha gente en nuestros partidos de casa, llenándose incluso el pabellón. El ambiente era de locos, el mejor que he visto desde que soy profesional. Disfruté estando allí, jugando allí. El estilo de vida fue estupendo. No duró demasiado como me hubiese gustado, pero me gustó”, cuenta ahora.

Acaba de cumplir los 30 años y no sería raro volver a verle por aquí. Es un jugador al que se le puede dar la bola y olvidarte, para bien y para mal. “Estoy contento de cómo ha ido la temporada en Rusia. Ahora estoy buscando un nuevo sitio donde seguir mejorando”, remarca.

Javier Ortiz
Espacio Liga Endesa

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