martes, 15 de julio de 2014

Howard Wood: Evolución y nacionalización

La primera experiencia en España de Howard Wood fue iniciada la temporada 84-85, cuando sustituyó a Ron Cornelius en el Cacaolat Granollers. Poco se imaginaba que no abandonaría el país hasta más de diez años después, con una nacionalidad más (la española) y un físico y tipo de juego tan diferente. 

Temporada 85-86 con el Tizona Burgos (Foto: Nuevo Basket).


Wood, formado en la Universidad de Tennessee, llegó a jugar en la NBA. Fue con Utah Jazz, el equipo que le eligió en el puesto 27 del ‘draft’, en la temporada 81-82. Su aportación fue poco relevante (3,4 puntos y 1,5 rebotes en 42 partidos). Tras esperar otra oportunidad desde la CBA, se decidió a cruzar el Atlántico supliendo a Cornelius, haciendo buenos números (17,4 puntos y 6,6 rebotes).

Por aquel entonces era más bien un alero, aunque pudiese ayudar como ‘4’. Era bastante atlético con sus 2,03. La siguiente campaña fue al Tizona de Burgos en Primera B, una categoría en la que ‘hizo fuerte’ jugando además para Valencia, Ourense y Santa Coloma. Por cierto que en Burgos tuvo una anécdota macabra, consecuencia de que en 1986 las comunicaciones no eran las de ahora. Un buen día unos policías acudieron al entrenamiento para decirle que habían llamado desde la Comisaría de Barcelona diciéndoles que desde Estados Unidos les habían comunicado que su padre había fallecido. Cuando Wood llamó a su casa lógicamente abatido, su madre le dijo que su padre estaba sentado a su lado viendo la televisión. Resultó que quien había muerto era el padre de Otis Howard. 

Tarjeta en su etapa final en el Ourense.

Su carrera tomó otra dimensión en 1989. Se casó con una española, María Jesús Monzón. Eso le abría la puerta para regresar a la ACB y al Pamesa Valencia, que veía en él el aliciente de que había empezado los trámites para su nacionalización. Entonces eran complicadísimos y de hecho Wood se pasó dos años casi en blanco, jugando únicamente cuando alguno de los norteamericanos se lesionaba. Estuvo casi dos años en blanco: solo seis partidos en el transcurso de ellas. 
 
Cuando al fin logró el pasaporte, donde jugó fue en el vecino Ferrys Lliria 92-93. Pero ya por entonces no era el mismo jugador fibroso de los 80, sino que había echado un buen corpachón y había pasado a jugar de ‘5’. Pero como nacional era una gran ayuda, lo que le permitió prolongar su carrera en la élite con el Ourense, donde estuvo dos temporadas más. En la segunda de ella formó parte de lo que entonces se llamó los ‘Jackson five’: un inédito quinteto de raza negra junto a Andre Turner, Jackie Espinosa, Chandler Thompson y Brad Wright. Su último equipo fue en EBA el Caja Cantabria, ya con 37 añazos. 

Imagen reciente.

Los números ACB no dicen gran cosa (129 partidos, 7,9 puntos y 4,1 rebotes en 21 minutos), pero fue un tipo bastante útil que, sobre todo, no rehuía el contacto, ni en su primera etapa como ‘saltarín’ ni en la segunda como ‘stopper’. 
 
¿Qué ha sido de él? La verdad es que no he podido charlar con él, pero sí he leído que regresó a su ciudad natal, East Hampton, en el estado de Nueva York, donde entrena a un equipo de ‘high school’ femenino. En el 2009 fue incluido en la lista de los cien mejores jugadores de la Universidad de Tennessee.


Javier Ortiz
Espacio Liga Endesa

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