domingo, 29 de junio de 2014

Maciej Lampe: la espera del héroe inesperado

"Poder meter ese triple y luego ganar esta Liga, después de todo lo que ha pasado durante toda la temporada... Es algo que no se va a olvidar”. La celebración de Maciej Boleslaw Lampe tras anotar el triple contenía un doble grito. El grito de una temporada y el grito de una carrera.

Porque, tras un año difícil, lleno de altos (muy altos) y de bajos (muy bajos), Lampe se erigió en el héroe que nadie esperaba. Y porque, 11 años después de abandonar el Real Madrid rumbo a la Gran Manzana y de recorrer los más diversos lugares baloncestísticos, Lampe ejerció de verdugo blanco.

ACB Photo
Un tiro para la historia

El triple de Maciej Lampe ya está en la historia como el ganador. Y no lo fue estrictamente. Pero la creación de instantes acaba haciendo que tiros como ese pasen al ideario colectivo como la canasta última y definitiva. Del mismo modo que el "triple" de Sergio Llull (Copa del Rey 2014) o el 2+1 de Fernando San Emeterio (último partido de la 2009-10) se recuerdan como buzzer beaters que no fueron.


Todavía quedaban 21,1 segundos, que se alargaron en el tiro libre. Aunque la historia de Maciej empieza antes.

El FC Barcelona llevaba seis minutos sin anotar una canasta en juego. Y el Real Madrid amenazaba con el enésimo balón para ponerse por delante en el marcador. Llull dejó atrás a Oleson gracias al bloqueo y sobrepasó la ayuda de Tomic, para sacar una bandeja a mano cambiada. El balón cayó con suavidad en el aro. Y apareció la mano derecha de Lampe para apartar el balón del círculo. “Cuando lo tiró, me parecía que la pelota se iba a quedar corta y sabía que no podía coger el rebote, porque estaba un poco arriba, así que la saqué”, explica el polaco. “Tenía a Víctor (Sada) enfrente, que lo veía por un ojo, y la podía coger él”: el barrido para el compañero resultaba más sencillo y práctico que el rebote. “Y salió perfecto”. Tan perfecto que Sada casi fuerza el contraataque con su impetuoso arranque.

Maciej Lampe llegaba al último minuto de partido con 0 puntos y 2 de valoración. Y había que convertirse en héroe. Todavía con 40 segundos por jugarse, y empate a 76, Sada frenó el contraataque. Y el Barça jugó largo. Navarro buscó el bloqueo y continuación central con Tomic, pero la buena salida en el flash de Reyes impidió que el balón pudiera llegar a la continuación del croata. Ni siquiera con la triangulación, previo paso del balón por Oleson. Bourousis había bajado a la pintura para cortar el posible pase. Pero, claro, había un hombre libre...

Lampe en la esquina. “Ante (Tomic) hace un roll, le ayudan y me quedo bastante solo en la esquina”: un tiro franco, abierto. El ala-pívot azulgrana cogió el tiro sin dudar. Y entró. Y, en el momento en que el Palau Blaugrana enloquecía, él corría señalando el triple y chocaba en el aire con Papanikolaou, los presentes ya tenían la sensación de que acababan de presenciar un lanzamiento histórico.


El primer grito de Maciej

“Nuestro ataque estaba funcionando bien. En la primera parte no tenía muchas opciones de atacar, no tenía tiros abiertos, no los cogí. Tuve uno que pude tirar pero la pasé, y creo que otro en la segunda parte que tampoco lo cogí”. Lampe llevaba un 0/2 hasta aquel instante. “Pero seguí creyendo en el tiro: yo sabía que me iban a llegar opciones para poder anotar y mira en qué momento llegó...”. En un momento cumbre de partido, de serie, de temporada y de carrera.

Porque ese tiro ha ejecutado un giro radical en la temporada del polaco. Héroe repentino, tras una temporada escrita con la tinta de lo atípico. Lampe inició el curso a buen ritmo (9,5 puntos y 11 de valoración en los siete primeros partidos). Pasó a ocupar un puesto marginal en la rotación a mediados de diciembre. En enero, desapareció por completo del equipo, por culpa de una dolencia desconocida. “Ha sido un camino de altibajos, con una lesión rara, por un medicamento que me daba el club para mi piel que me dejó con muchas molestias en el cuerpo”, explica ahora. “Al principio no sabíamos lo que era, así que durante ese tiempo lo pasé realmente mal, porque no sabíamos qué estaba pasando conmigo”, recuerda el jugador, que incluso viajó a Munich para tratarse de sus dolencias de origen desconocido. “Cuando el club vio qué estaba pasando me dieron la baja y tuve tiempo para recuperarme”, comenta un Lampe que se perdió la Copa del Rey. De hecho, solo viajó a Málaga para presenciar la Final.

“Luego, ya cuando volví, jugué bien”. Y tan bien. Lampe volvió al equipo con vientos huracanados, en marzo. MVP del mes en la Liga Endesa, con 19 puntos, 8 rebotes y 24 de valoración en los cuatro partidos, todos ellos cómodos para el Barça. “Pero el equipo estaba ya formado, era difícil entrar de golpe”, reconocía sabedor de que, después de marzo, sus minutos cayeron. El equipo había empezado a incrementar el nivel. Y lo había hecho sin él. “Así que me he ido incorporando donde me han necesitado: jugando más de 5 al principio y luego bajando más al 4”.

Lampe y Papanikolaou festejan un triple que vale una liga (ACB Photo)
El Playoff Final lo juega ya a tiempo completo como ala-pívot. El lugar donde explota su muñeca desde el exterior (dos triples en el primer partido y dos más en el tercero), la que le convierte en polishpistol30. La de ala-pívot, la posición desde la que logró el tiro que le colocó en boca de todos. También en la de su entrenador, Xavi Pascual, que dejó caer en rueda de prensa algunas de las luchas por las que ha sido criticado esta temporada: “Recuerdo una rueda de prensa en el que se criticaba a Lampe y hoy ha hecho el triple ganador. Las temporadas son muy largas”.

Y, la de Lampe, acaba con un barrido de balón decisivo y un triple que lo fue todavía más. “Cuando he lanzado el triple estaba convencido de meterlo", declaró justo tras el fragor de la batalla. Al día siguiente, lo rememoraba ya con otro sosiego: “A veces tiras y sabes que ese tiro a lo mejor no va a entrar. Pero ese tiro... desde que me llegó la pelota y desde que la solté se veía bueno: se veía como que ese iba a entrar”.

“Y... fue una bastante buena técnica, un tiro bastante cómodo. Es como si viera la pelota entrar un poco antes de que entrara”.


El segundo grito de Maciej

Nacido en Lodz, aunque criado en Estocolmo, Maciej Lampe llegó a Madrid con 15 años. Una de las grandes promesas del baloncesto europeo, Maciej brilló en EBA y debutó en ACB con 17 años, el cuarto más joven en la historia del Real Madrid. Lampe vivió en la cantera blanca a una edad a la que las emociones y las sensaciones todavía clavan hondo. Y Madrid, claro, clavó.

"Crossing castellana today in Madrid. Brought back lots of memories", era el texto que acompañaba a la foto
El potencial NBA del polaco era indudable. Sus actuaciones con las selecciones inferiores polacas, sus números increíbles en LEB recién cumplida la mayoría de edad (promedió 21,4 puntos y 8,8 rebotes en Playoff con la Universidad Complutense)...

Maciej Lampe, un adolescente en Madrid (ACB Photo)
Lampe aparecía en las proyecciones como lottery pick. Todavía no había jugado una temporada completa en ACB y su nombre ya apuntaba altísimo en el Draft. En el Draft de 2003.

Pero todo se torció. Los rumores sobre lo elevado de su buyout hicieron que su cotización cayera en picado. La prensa del momento hablaba de dos millones de dólares de indemnización para el Real Madrid, algo que frenaba en seco sus posibilidades de saltar de inmediato a la NBA. Lampe acabó siendo elegido en segunda ronda: el número 30, por los New York Knicks. Y la relación con el conjunto blanco se enturbió. Lampe quería marcharse a la NBA, el Madrid le hacía un hueco en la primera plantilla para la temporada 2003-04. El conjunto blanco manifestaba que no pensaba rebajar la cláusula, y el jugador amenazaba con procesos legales al considerar que esta era desproporcionada con respecto a su salario.

Lampe, elegido en el número 30 del Draft (Foto EFE)
Su espina clavó y, probablemente, lo hizo más hondo tras su desventura NBA: no llegó a debutar con los Knicks, pasó por seis equipos en tres temporadas y no superó los 4,6 puntos de media.

Y la Castellana seguía en la memoria... Quizás por eso el estallido de Maciej Lampe tras anotar el triple que el Palau Blaugrana creía decisivo contenía un doble grito. Porque, ahí, en esa seguridad al levantarse, habitaba la necesidad de purgar lo que la adolescencia había generado. “Es un sueño hecho realidad por toda mi historia– soltaba Lampe sin que la pregunta tuviese relación alguna con su pasado–, de pasar por el Real Madrid y luego irme a la NBA pronto, y tener que pagar el buyout al Real Madrid... Ahora, poder jugar en el Barcelona, el rival más grande, y clavar este último triple es... es algo que he soñado anteriormente”. Para Lampe Madrid no es un lugar cualquiera, y el Real no es un equipo cualquiera. “Jugar contra el Real Madrid y poder ganarles: ha pasado. Y espero que en el futuro pueda tener más oportunidades de jugar contra ellos y ganarles más”.

Polish Pistol hizo honor a su nombre. “Un amigo mío creó mi cuenta en Instagram hace tiempo. Me dijo ‘te he llamado el ‘polish pistol’ y se ha quedado porque no lo he cambiado”. Y dejó testigo de su celebración en el lugar donde pasa por ser una de las más jugosas estrellas de la Liga Endesa: Instagram.



“Con muchas ganas de despertarse” decía sentirse el polaco el día después del título. Despertarse como héroe inesperado. Despertarse sin la espina adolescente. Despertarse tras el tiro más importante de una carrera. “Creo que sí, sí... Creo que sí. No sé qué otro podría ser más importante... No, es este. Es este seguro”. Y se acababa el titubeo: “Había algunos partidos en Rusia en los que he metido canastas importantes, pero este seguramente es, hasta ahora, el más importante”.
David Vidal
ACB.COM

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