domingo, 11 de agosto de 2013

Pepe Alonso: ‘Ordenador’ de los 80

José Antonio Alonso fue uno de esos bases ‘ochenteros’ con mucho oficio y conocimiento del juego, lo que compensaba un físico con el que seguramente hoy hubiese tenido problemas. Pero Pepe Alonso era un tipo listo, que hacía mejores a sus compañeros, y que también cumplió con un tópico de aquella época: la identificación profunda con un club, aunque no fuese el de su ciudad.


Ocho años se pegó Alonso en Valladolid (1981-1990), habiendo nacido en Pamplona y crecido en San Sebastián. Casi siempre fue quien llevó el timón del equipo en sus distintas denominaciones (Grupo Miñón, Forum), incluso desde antes de que se iniciase la ‘era ACB’ en 1983. Sí concluyó su carrera jugando en Euskadi, primero en Bilbao (ACB y Primera) y luego en esa Donosti donde vive actualmente (también en Primera, hasta 1994).
“Estoy muy satisfecho por haber logrado estar tanto tiempo en lo más alto. Siempre te quedas con cosas que podías haber mejorado, pero fue muy bonito. La vida del deportista profesional tiene sus problemas, pero es cierto cuando se dice que somos unos privilegiados”, comenta. En Valladolid tuvo algo más que identificación con la camiseta morada: conoció a su mujer allí y suele regresar a menudo (“es que aquello es como mi segunda casa”, reitera).


Alonso se forjó en la cantera del Colegio Loyola de San Sebastián y empezó a buscarse la vida con el baloncesto lejos de casa en 1980, con apenas 19 años, en el Obradoiro de Primera B. Solamente estuvo un año en Santiago, ya que a partir de entonces su vida deportiva pasaría a hablar pucelano casi por completo.
“Era otro baloncesto, desde luego. Ahora es todo mucho más físico. Echo un poco de menos partidos es los que prime más el talento que el músculo, pero también está claro que todo ha mejorado. Excepto ya digo que una cosa: se leía mejor el juego antes”, reflexiona.

 
Pepe es hermano de Juanmi Alonso, otro base de la época –aunque un poco menor— que también fue un habitual en la máxima categoría, sobre todo en el Breogán. Este estaba más conceptuado como un jugador explosivo, físicamente más avanzado, aunque con menos pausa que el mayor.
En total fueron 266 encuentros bajo el formato ACB, con 5,6 puntos y 2 asistencias (ya se sabe que en este capítulo no se puede pedir demasiada justicia) como promedios en 28 minutos en la pista. Todos menos 35 los disputó a orillas del Pisuerga.
Su vida actual no está relacionada con el baloncesto. Entre él y Juanmi han gestionado los negocios familiares de muebles y una colchonería. “Aquí estamos todavía, aguantando mecha con esto de la crisis”, concluye.
Ahora a lo que se dedica sobre todo a nivel deportivo es al pádel, aunque también es bastante aficionado a la bicicleta. Los tiempos en los que ponía la computadora a funcionar quedaron ya muy lejos.

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