domingo, 18 de agosto de 2013

Miroslav Pecarski: Padre de un ‘asturiano’

Miroslav Pecarski siempre recordará su breve periplo en Gijón por un dato: allí fue donde nació su hijo Marko, de 13 años. Así es que tenemos a un chico ‘asturiano’ con genes de intimidador en algún lugar de Serbia.

Ocurrió en el inicio de la temporada 1999-2000, en lo que sería la última experiencia profesional de Pecarski. Aceptó la oferta del Cabitel Gijón, que intentaba ‘exprimir’ el pasaporte griego con el que Miroslav se ganó la vida muy decentemente durante los diez años anteriores en sitios como el Panathinaikos. Fue campeón de Europa en el 96, por poner un ejemplo sencillo.

Y es que estamos ante una carrera muy interesante: en 1984, este pívot de 2,11 se marchó a Estados Unidos, al Marist College, pero las lesiones no le permitieron rendir del todo. Así es que regresó a su Yugoslavia, donde se enroló (y fue titular) en una época estupenda del Partizán de Belgrado. Baste decir que sus compañeros eran gente como Sasha Djordjevic, Pedrag Danilovic, Zarko Paspalj y Vlado Divac. Es fácil deducir que, ante esa acumulación de talento (que les llevó a la Final Four de 1988 y al título de la Korac un año después), Peckarski se dedicaba a lo mejor que sabía hacer: defender, rebotear, taponar…
Cuando pasó a ser Miroslav Mylonas (los griegos siempre exigían un cambio de nombre para completar los fáciles trámites de nacionalización) pasó a otro equipo fuerte de la época, el Aris de Salónica de Gallis y Yannakis. El reseñado título europeo en el ‘Pana’ y experiencias diversas en Italia (Cantú) y Francia (Cholet) antecedieron su llegada a Asturias, ya con 32 años.
No terminó la temporada, siendo sustituido por Jackie Espinosa después de 13 partidos. Realmente su rendimiento fue pobre: 1,2 puntos y 1,2 rebotes en 7 minutos en cancha. No siguió jugando. Aun así, conserva “muy buenos recuerdos”, sobre todo por el nacimiento de su primer hijo. “La ciudad en sí también es muy bonita y el nivel de baloncesto era alto. Era llamativo la cantidad de equipos buenos que había en la liga”, afirma.
Su vida conectada con el baloncesto en un aspecto que tradicionalmente se cuida mucho en toda la zona balcánica: el trabajo individualizado de los fundamentos de los jugadores. “Hace diez años fundé y organicé Maxima Basketball Camp (maximacamp.net). Está en una zona montañosa de Zlatibor, a 250 kilómetros de Belgrado. Hay un hotel y un centro deportivo donde cada año jugadores de todo el mundo entrenan con nosotros. Es el campamento de este tipo líder en Europa”, cuenta.
Tres años después, a Marko Pecarski se le unió Teodora, a quien supongo que ya le habrán explicado que su hermano nació en una tierra mágica en la que gustan mucho la sidra y las fabes…

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