viernes, 9 de agosto de 2013

Juan Matito: Los dos partidos el ‘menorquín’

Hay que reconocer que el de Juan Matito, pívot de 2,02, es uno de esos nombres que es muy difícil que le suenen ni siquiera al muy aficionado al basket ‘retro’. Solamente disputó dos partidos en la temporada 91-92 con el Unicaja. Totalizó 7 puntos y 7 rebotes en 34 minutos. Es una de esas historias que, sin embargo, ganan valor cuando las cuenta el protagonista en primera persona. Ha escrito para nosotros un texto en el que habla de sus vivencias. Allá vamos.

“Primero está la ilusión por cumplir un sueño de la niñez y luego la cantidad de gente que el basket te ha permitido conocer. También los distintos lugares, sus costumbres…
En un acto relacionado su actual trabajo.
Comencé a jugar en Badajoz. Me vienen a la cabeza los partidos del Padeba en Primera B, el gran ambiente que había en el Pabellón Las Palmeras. Ahí comenzó a entrarme el gusanillo y el sueño de parecerme algún día a esos jugadores. Un entrenador llamado Juan Antúnez echó una gran cantidad de horas conmigo para que mejorara.

Hice muchos amigos en aquella época, tanto en mi equipo como en la selección extremeña. Eran fabulosas las concentraciones. ¿Nombres? Eulogio Martín, los hermanos Blanco, Isidoro, Pedro Rodríguez (que se fue al Tau), Manolo (al Pamesa), Ángel Sanz (Real Madrid)… entre otros muchos… Que ninguno se moleste, eh

Estuve una semana en Badalona probando con la Penya. Al final mi padre no vio claras las condiciones y no me dejó marchar solo tan joven. Con los años surgió una segunda oportunidad y en un intersector para clasificarse para el Campeonato de España en Mazarrón recibí una invitación para probar con el Caja de Ronda. Acabé fichando

Fue una gran alegría. Me permitió comprobar lo duro que es y lo que realmente cuesta llegar a la elite y sobre todo mantenerse. Viví muy cerca lo que era entrenar con grandes jugadores (Vecina, Medianero, Tikonenko) y lo que significó también la llegada de Ralph Sampson

Jugué dos partidos en el ‘play-out’ de clasificación para la Copa, uno en Ferrol contra el OAR y el siguiente en casa ante el Caja San Fernando. Qué difícil es defender a Lavodrama, que se pegó unos cuantos mates de los suyos en mi cara. Fue una experiencia con mayúsculas. Solo fueron dos partidos, pero al menos no fueron los típicos minutos de la basura

Luego estuve un año en Coín, en Segunda. Mario Bárbara me dio mucha confianza y el trabajo de Los Guindos salió a flote. Jugamos la fase de ascenso y no se me dio mal. Fiché con una empresa de representación, la del fallecido Martín de Francisco ‘Morti’. Conseguí un contrato en Melilla y, a la siguiente, en La Salle Mahón, lo que con los años pasaría a denominarse Menorca Basquet. Nunca imaginé que significaría tanto mi llegada a esta preciosa isla, fue un flechazo para mí desde el primer momento. Actualmente es mi casa y me siento un menorquín más

El club al que llegué era muy familiar: tenía como presidente a Paco Llull (padre de Sergi) y la mayoría de sus jugadores jugando juntos desde hacía varias temporadas (Félix De Pablo, Tisi Reynés, Carlos Termis, Vidal…). Siempre estaré agradecido por cómo me acogieron. Me quedé a vivir en la isla. El basket pasó a no ser lo más importante y estuve jugando en varios pueblos de aquí, en liga autonómica, con la vista en buscar un trabajo.

Me surgió una oferta laboral (después de trabajar un tiempo en un casino) en Ciutadella, donde resido con mi mujer, natural de aquí, y mi hijo de 6 años. Desde hace más de una década soy para empresas en Telyco Menorca, una tienda de Telefónica .Es un trabajo que me gusta mucho. Es muy dinámico y me permite estar en contacto con mucha gente

En la actualidad sigo el baloncesto por las noticias. Hasta su desaparición fui accionista y socio del Menorca. Hace años que no juego”.

Hay que reconocer que el de Juan Matito, pívot de 2,02, es uno de esos nombres que es muy difícil que le suenen ni siquiera al muy aficionado al basket ‘retro’. Solamente disputó dos partidos en la temporada 91-92 con el Unicaja. Totalizó 7 puntos y 7 rebotes en 34 minutos. Es una de esas historias que, sin embargo, ganan valor cuando las cuenta el protagonista en primera persona. Ha escrito para nosotros un texto en el que habla de sus vivencias. Allá vamos

“Primero está la ilusión por cumplir un sueño de la niñez y luego la cantidad de gente que el basket te ha permitido conocer. También los distintos lugares, sus costumbres…

Comencé a jugar en Badajoz. Me vienen a la cabeza los partidos del Padeba en Primera B, el gran ambiente que había en el Pabellón Las Palmeras. Ahí comenzó a entrarme el gusanillo y el sueño de parecerme algún día a esos jugadores. Un entrenador llamado Juan Antúnez echó una gran cantidad de horas conmigo para que mejorara. 

Hice muchos amigos en aquella época, tanto en mi equipo como en la selección extremeña. Eran fabulosas las concentraciones. ¿Nombres? Eulogio Martín, los hermanos Blanco, Isidoro, Pedro Rodríguez (que se fue al Tau), Manolo (al Pamesa), Ángel Sanz (Real Madrid)… entre otros muchos… Que ninguno se moleste, eh. 

Estuve una semana en Badalona probando con la Penya. Al final mi padre no vio claras las condiciones y no me dejó marchar solo tan joven. Con los años surgió una segunda oportunidad y en un intersector para clasificarse para el Campeonato de España en Mazarrón recibí una invitación para probar con el Caja de Ronda. Acabé fichando

Fue una gran alegría. Me permitió comprobar lo duro que es y lo que realmente cuesta llegar a la elite y sobre todo mantenerse. Viví muy cerca lo que era entrenar con grandes jugadores (Vecina, Medianero, Tikonenko) y lo que significó también la llegada de Ralph Sampson

Jugué dos partidos en el ‘play-out’ de clasificación para la Copa, uno en Ferrol contra el OAR y el siguiente en casa ante el Caja San Fernando. Qué difícil es defender a Lavodrama, que se pegó unos cuantos mates de los suyos en mi cara. Fue una experiencia con mayúsculas. Solo fueron dos partidos, pero al menos no fueron los típicos minutos de la basura

Luego estuve un año en Coín, en Segunda. Mario Bárbara me dio mucha confianza y el trabajo de Los Guindos salió a flote. Jugamos la fase de ascenso y no se me dio mal. Fiché con una empresa de representación, la del fallecido Martín de Francisco ‘Morti’. Conseguí un contrato en Melilla y, a la siguiente, en La Salle Mahón, lo que con los años pasaría a denominarse Menorca Basquet. Nunca imaginé que significaría tanto mi llegada a esta preciosa isla, fue un flechazo para mí desde el primer momento. Actualmente es mi casa y me siento un menorquín más

El club al que llegué era muy familiar: tenía como presidente a Paco Llull (padre de Sergi) y la mayoría de sus jugadores jugando juntos desde hacía varias temporadas (Félix De Pablo, Tisi Reynés, Carlos Termis, Vidal…). Siempre estaré agradecido por cómo me acogieron. Me quedé a vivir en la isla. El basket pasó a no ser lo más importante y estuve jugando en varios pueblos de aquí, en liga autonómica, con la vista en buscar un trabajo

Me surgió una oferta laboral (después de trabajar un tiempo en un casino) en Ciutadella, donde resido con mi mujer, natural de aquí, y mi hijo de 6 años. Desde hace más de una década soy para empresas en Telyco Menorca, una tienda de Telefónica .Es un trabajo que me gusta mucho. Es muy dinámico y me permite estar en contacto con mucha gente.

En la actualidad sigo el baloncesto por las noticias. Hasta su desaparición fui accionista y socio del Menorca. Hace años que no juego”.

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